RESULTADOS DE LAS MEDICIONES DEL USO LINGÜÍSTICO DEL ALUMNADO
Como venimos haciendo en los últimos años, este curso también hemos analizado el uso del euskara entre los alumnos de la ikastola. Esta primera medición realizada en diciembre nos confirma que las tendencias observadas en años anteriores han tenido continuidad: por un lado, que el alumnado de menor edad es quién más habla en euskara y que, a medida que aumenta la edad, su uso disminuye; y, otro dato que se repite, que el uso del euskera es mayor entre las chicas que entre los chicos.
Hay que destacar que estas dos tendencias se corresponden con las que hoy en día aparecen en las estadísticas generales (tanto en edad como en género) de uso en la calle, por lo que se observa que los hábitos sociales también tienen un claro reflejo en la ikastola.
Lo dicho no es un dato baladí y lleva aparejada otra conclusión a destacar: los cambios sociales también afectan a la ikastola, pues no somos un espacio aislado. Así, los cambios sociológicos en Amorebieta (y en Euskal Herria) y sus consecuencias sociolingüísticas también llegan a nuestro centro. Nuestra sociedad es cada vez más diversa, cada día conviven más lenguas entre nosotros/as y esas nuevas realidades también se reflejan en la ikastola. Esa es la base con la que tenemos que contar al realizar nuestro trabajo, y también al fijar el proyecto lingüístico de la ikastola.
Los resultados de esta medición son el último dato de una sucesión de años anteriores y habrá que ver si en próximas mediciones se mantienen o varían las tendencias.
Mediciones y datos
Las mediciones de este año las hemos realizado en las horas de patio y durante las actividades extraescolares. Han participado como medidores tanto profesores/as como alumnos/as (pertenecientes a los taldes de euskera).
En este artículo hemos analizado más concretamente los datos recogidos por el profesorado. Hay que decir, sin embargo, que las diferencias entre los datos recogidos por unos y otros no han sido grandes.
También hemos realizado una serie de mediciones a la hora de salida de la ikastola, para poder medir no sólo el uso del alumnado, sino también el de padres y familias. Sin embargo, se han recogido pocos datos en estas mediciones vespertinas, por lo que no son muy significativos (en una próxima ocasión intentaremos recoger un mayor número, ya que consideramos importante fijarnos también en los datos de las familias).
Estos son los datos, ordenados por etapas:
- El uso del euskera entre el alumnado de HH (Educación Infantil) ha sido del 82,29% (90,32% entre las chicas y 73,17% entre los chicos)
- Entre el alumnado de Educación Primaria (LH) el uso del euskera ha sido del 81,11% (96,31% entre las chicas y 63,72% entre los chicos)
- El uso del euskera entre el alumnado de la DBH (ESO) ha sido del 50,08%: (80,38% el de las chicas y 22,32% el de los chicos)
Los cambios más significativos respecto a las mediciones anteriores se han producido en HH, entre el alumnado más pequeño, ya que, como se ha comentado anteriormente, el efecto de la diversidad ha tenido como consecuencia la disminución en el uso del euskara. En el resto de etapas el uso de las chicas mantiene los datos (es en LH donde más influye esta tendencia).

Algunas conclusiones
El euskera es uno de los principales objetivos y marcas de identidad de la ikastola Andramari. Desde su creación nuestra ikastola ha sido siempre pionera en el proceso de normalización del euskara. Ese fue el motivo de su creación y es todavía su razón de ser. En este sentido, este tipo de mediciones nos ayudan a ver en qué punto nos encontramos para mantener ése que es nuestro norte en este mundo convulso lleno de cambios sociales y poder decidir el rumbo que debemos tomar.
El año pasado, dentro del proceso “Non gogoa”, en el que perfilamos el Plan Estratégico para los próximos cuatro años, el euskera fue una de las cinco líneas estratégicas que definimos. Y es que nuestra comunidad educativa sigue considerando al euskera como uno de nuestros principales símbolos de identidad.
En una sociedad cada vez más diversa, la ikastola también tiene cada vez más diversidad en su composición, y debemos considerar como imprescindible la puesta en marcha de nuevos proyectos y dinámicas que puedan dar la respuesta más adecuada a este nuevo reto. Tal y como decidimos dentro del proceso “non gogoa”, el objetivo de la ikastola es conseguir que nuestro alumnado sea multilingüe, pero partiendo de una base vascoparlante, consciente, competente y coherente con ello. Resultará imprescindible, pues, crear proyectos acordes a los cambios sociales que vivimos en la actualidad.
Por otro lado, hay que tener en cuenta esa diferencia entre chicos y chicas. Es una tendencia similar a la que se da en la sociedad, donde destaca el papel de las mujeres en el cuidado de la lengua. Debemos recoger en nuestro proyecto lingüístico el objetivo de incidir en los hábitos lingüísticos, especialmente los de los chicos, manteniendo los buenos datos de uso de las chicas.
Por último, aunque hemos medido y valorado el uso del alumnado, debemos terminar insistiendo en la responsabilidad que tenemos los adultos a la hora de ser ejemplo. En las Jornadas Pedagógicas celebradas en noviembre tratamos el tema y este aspecto de la ejemplaridad fue especialmente destacado por el sociolingüista Kike Amonarriz. Si queremos niños, niñas y jóvenes euskaldunes, será necesaria la ejemplaridad de las familias y adultos euskaldunes, la adhesión activa de las familias que no saben euskera y el apoyo del pueblo. Para ello, la iniciativa de la comisión de euskera de padres y madres es importante para que las comisiones de euskera de los alumnos puedan reproducirla a modo de espejo.






